Tantas cosas han pasado desde nuestra primera conversación, desde nuestro primer encuentro, desde nuestro primer abrazo, desde nuestro primer beso...
Todo comenzó un 24 de Diciembre, en una nochebuena que jamás olvidaré. Aquel día una frase quedó graba a a fuego sobre mi mente y mi corazón:
"Creo que me estoy enamorando de ti". A partir de entonces seguimos viviendo juntos, creciendo juntos, compartiendo tantas cosas que, ahora mismo, sería incapaz de agradecerte con la suficiente magnitud, con la suficiente fuerza-.
Dos años... Dos años y un poco más han pasado desde aquella nochebuena. Dos años en el que mi amor por ti, mi confianza, mi anhelo por verte de nuevo se ha ido intensificando con el paso de los segundos. Nunca me ha importado lo que dijera la gente, que opinen que un amor a distancia es imposible me es indiferente, yo sólo sé que te quiero a ti a mi lado. A ti y a nadie más. Nadie podría darme todo lo que tu me das: ese cariño, esa ternura, esas jugarretas.
Echo de menos esos momentos contigo... Tanto en tu casa, tanto en mi casa. En la piscina o el en Retiro. En el parque de Valencia o en el Templo de Debod. La única compañía que necesito al caminar por esos lugares es la tuya, la que ahora no está, la que siempre esperaré apoyada sobre una columna de la Estación de Atocha. La bóveda, o el agujero como lo llamas tú, será nuestro único testigo del amor que dos personas se profesaban una y otra vez en cada encuentro, en cada primera mirada, en cada primer beso o abrazo.
Eres lo único que nunca podría perder eres tú. Eres lo más importante de mi vida, lo único que necesito para vivir. Eres el aire que respiro, las alas que me resguardan del frío.
Siempre estaré contigo, no temas, siempre seré tuya.
Tenemos toda una vida que compartir unidos.
Tú y yo.
Por siempre.